HUBO UNA EPOCA EN QUE RECIBIAMOS UNA SOLA NOTA DE CREDITO PARA LA DROGUERIA ELEGIDA POR LA FARMACIA. DESPUES LLEGARON LAS NOTAS DE CREDITO DIRECTAS PARA LOS LABORATORIOS QUE NADIE NOS TOMABA Y CON VALORES TAN MARGINALES QUE LAS GUARDABAMOS EN UNA CARPETA PARA LUEGO HACERLAS UN BOLLO Y TIRARLAS A LA BASURA. LA INDIGNACION, EL TEMOR A UN TUMOR POR TANTA MALA SANGRE TERMINABA POR HACERNOS OLVIDAR EL TEMA Y LISTO. PERO EN EL ULTIMO PAGO DE PAMI LA COSA SE COMPLICO: SON MAS NOTAS, MAS LABORATORIOS Y MAS DE NUESTROS HONORARIOS PARA DESCARTAR.
Es típico, viene un paciente de PAMI que tiene escaras y nos pide una silicona de uso tópico. Le damos una silicona en aerosol, por ejemplo. Al tiempo, por esa prestación recibimos una nota de crédito para ese laboratorio. Cuando hacemos la reposición en nuestra droguería habitual encontramos que no nos descuenta esa nota de crédito en la cuenta corriente
Como no tenemos cuenta con el laboratorio productor, ¿qué hacemos?
1) Podemos abrir una cuenta con ese laboratorio que, para recibirnos la nota de crédito, nos obliga a comprarle un monto mínimo que supera ampliamente el importe de la nota de crédito con productos que usualmente no se dispensan en nuestra farmacia.
Pero igual, aunque tengamos cuenta en ese laboratorio, a veces tampoco nos toma la nota de crédito y a pesar de contar con crédito de sobra (juntando toooodos los papelitos), no las podemos descontar en ninguna droguería.
2) Llamamos al Colegio y preguntamos: ¿…y qué hago con esto?
Como los montos de estas notas de crédito son cada vez mayores y el horno no está para bollos, reclamamos, lo comentamos con otros colegas y nos enteramos que es un problema que ya tiene varios años y se agrava cada vez más.
En el 2003 a las droguerías les pasó algo parecido, luego la Industria Farmacéutica decidió hacerse cargo de la deuda con el compromiso de solucionar este problema.
Como eso nunca sucedió, a pesar de la enorme cantidad de cartas documento y de la notificación a los actores en juego, el hilo se cortó por lo más fino y la Industria frente a la presión decidió utilizar a las farmacias como variable de ajuste una vez más.
Hoy la deuda que reclaman las droguerías por este tema se acerca a los seis millones de pesos.
Ya en noviembre del año pasado algunos dirigentes de ADEM, la asociación que nuclea a las droguerías más importantes, advertían sobre este conflicto. Desde ese entonces la deuda creció un 50% y nadie pareció advertir la importancia del reclamo.
Cuatro meses después las farmacias deben pagar de sus bolsillos la falta de previsión o de acuerdo de los responsables del convenio: la Industria Farmacéutica, la Confederación Farmacéutica (COFA), las Cámaras de farmacia, la Asociación de farmacias sindicales y la distribución.
Como ejemplo se puede decir que la emisión global de notas de crédito de laboratorios que recibimos las farmacias en enero, fue cuatro veces mayor que las recibidas en diciembre.
Como usted sabe las notas de crédito que recibimos de Farmalink, por las dispensas que hacemos a los afiliados de PAMI, se las entregamos a nuestra droguería habitual para hacer la reposición. La droguería hace lo propio, le entrega esas notas de crédito al laboratorio para recibir medicamentos por ese valor. Pero el problema se agudizó cuando cerca de treinta laboratorios decidieron no darle más crédito a las droguerías por esos documentos.
Frente a esta situación las droguerías hacen el reclamo y como toda respuesta la Industria derivó esas notas de crédito a nuestras farmacias.
Es interesante la opinión de nuestra COFA.
En una comunicación oficial, nuestra institución nacional dice que: «Ante esta situación producto de una decisión inconsulta de la Industria que a todas luces transgrede las normas del convenio al no respetar el canal autorizado por la farmacia, que es la droguería designada, hemos iniciado un urgente y enérgico reclamo ante la Industria para revertir las notas ya emitidas y evitar futuras situaciones similares» y sugiere a las farmacias que deje de dispensar los productos de una lista de laboratorios para que no sufran más estos inconvenientes tan dolorosos (es una ironía, claro).
Entonces, ¿era necesario llegar a esta instancia?
Rápidamente podemos concluir que la Industria ya cobró por lo vendido, las droguerías por lo que distribuyó, el paciente se llevó su medicamento y nosotros seguimos esperando que alguien nos pague lo que ya dispensamos.
Vale la pena aclarar que antes la mayoría de lo que dispensábamos en nuestras farmacias a los pacientes de PAMI se hacía por el Plan Ambulatorio, lo que exigía un copago por parte del afiliado de alrededor del 50%, con lo cual se nos facilitaba cubrir la droguería.
Pero desde la aparición de la Resolución 337 la dispensa fue migrando a este Plan que tiene una cobertura del 100%.
Al recibir la nota de crédito con un diferimiento de casi cuarenta días, la farmacia agota la cuenta corriente con su droguería antes de que se emita la nota de crédito correspondiente.
Además existe otro agravante, que las notas de crédito no se emiten de una vez, salen en dos tiempos: primero una de 30% aproximadamente y luego el resto.
Así nos alejamos cada vez más de poder cubrir el costo del medicamento en la condición que las farmacias tienen habitualmente con su droguería… y si con las notas de crédito no podemos hacer nada, ¿qué hacemos?
Usted ¿qué opina? (abajo puede dejar su comentario)