Una vez más los farmacéuticos catalanes, al igual que pasa constantemente en otras CC.AA han recibido la temida frase por parte de la Administración Sanitaria: “este mes no podemos pagar”.
Esta situación no es nueva, es la sentencia que cada mes temen los farmacéuticos que día a día ejercen su labor con extrema profesionalidad, es la sentencia que normalmente se producía en el último trimestre debido a que la “falsa previsión” que se había vaticinado en unos presupuestos ficticios y que en esta ocasión se ha avanzado al mes de febrero.
Nos encontramos ante una situación límite a la cual se adicionan otras medidas de profundo calado como pueden ser los impactos de los últimos RDL y la nueva revisión de Precios de Referencia –que añade un impacto de 117M€ sobre la maltrecha economía de la Farmacia-.
De forma paralela, el “fantasma” de la liberalización planea sobre el sector y se utiliza constantemente como herramienta de negociación que infunde temor y sirve de moneda de cambio para que los farmacéuticos sigan sin alzar la voz ante un marco profundamente injusto.
No estamos ante una situación fácil, estamos ante un contexto donde no sabes cual es la verdad:
Se trata realmente que a mes de Febrero ya no hay dinero para un bien esencial y de primera necesidad como es el medicamento?
Es la demostración ante el resto de estamentos políticos que la paralización del euro por receta lleva implícitos efectos secundarios como la falta de liquidez?
Responde a una estrategia de demostración de “ahogo” ante el proceso de aspiración soberanista?
Sea lo que sea el motivo, los farmacéuticos una vez más en el centro de la polémica, en el centro de la disputa política y con poco margen de maniobra, la sensibilidad del activo que manejan –el medicamento- les imposibilita ejercer acciones de presión que pongan en peligro la integridad de los pacientes y…en eso se refugian las autoridades en una partida poco noble donde una de las partes lo tiene todo para perder.
Los farmacéuticos quemados y con poco margen de maniobra financiera –los bancos no se fían del deudor principal, la propia Administración Sanitaria-, los colegios oficiales y sus dirigentes sufren la ira de sus colegiados –sin ninguna culpa y siendo víctimas de una disputa política que se les escapa y en la que tienen las de perder ante su repercusión más global- sin ningún tipo de justificación y los pacientes que siguen recibiendo sus medicamentos sin valorar y percibir que sus fármacos son “financiados” por un grupo de profesionales autónomos y no por los recursos derivados de sus cotizaciones y aportaciones al estado en base a impuestos.
Todo ello nos lleva a una situación extrema donde cada uno ha de mostrar su nobleza y no utilizar políticamente a los profesionales e indirectamente a los propios pacientes para obtener sus objetivos, por mucho que el farmacéutico quiera seguir dando el servicio habrá un momento que sea materialmente y económicamente incapaz de abastecerse de medicamentos y los usuarios tendrán verdaderos problemas para conseguir un acceso fluido a su tratamiento.
Por Farm. Rafael Borrás
«Llevo toda una vida dedicada a la Farmacia: en el mostrador, como vocal del Colegio de Farmacéutico de Barcelona (COFB) (en el que estuve 12 años), desde donde desarrollé actividades dirigidas a la implantación de la Cartera de Servicios desde la Farmacia…SPD, PMM, PIJ, Cannabis para uso terapéutico, dirección del OMA -Observatorio de Medicamentos de Abuso-, Test rápido del HIV,etc.».
NdR: En próximas ediciones compartiremos una novela gráfica editada por el colega sobre la vida en las farmacias.